Dinero podridoLa última medida anunciada por el Gobierno Español como paliativo de la denominada crisis económica (financiera), la inyección de dinero público (el de nuestros impuestos directos e indirectos mayormente, vaya) a la Banca y allegados empresariales privados en la cantidad aproximada de cincuenta mil millones de euros, no hace más que reflejar, una vez más en la larga historia del capitalismo liberal, la incapacidad de asegurar una economía con fin social y carácter estable (empleo no precario, salarios dignos con suficiencia de poder adquisitivo correlativo al IPC, pensiones igualmente suficientes, vivienda sin asfixia hipotecaria, crédito empresarial disponible, financiación que garantice una educación y atención sanitaria poblacional equitativa…) en un régimen de mercado libre con autorregulación excluyente de intervencionismos estatales.

Dicen que se está produciendo caída libre de las bolsas o de la liquidez financiera. Es una cuestión acorde con el principio de gravedad: lo que libremente sube, libremente ha de caer. Otros pondrán la red, dicen los mercaderes especuladores que, evidentemente, miran desde arriba esperando que ahora las inyecciones de dinero público eleven de nuevo la liquidez para convertirla de inmediato en “su” liquidez, y hasta la próxima.

Zapatero La medida paliativa no es mala en tanto y en cuanto incida positivamente en el empleo, el mantenimiento de la productividad de las pequeñas y medianas empresas, la garantía del ahorro ciudadano, etc. Quiere esto decir que será buena, si la ayuda conlleva para la entidad receptora condiciones de uso (que no de abuso) que, de no aceptarse, pues no se recibe y en paz. Se nacionaliza la entidad lo necesario para sostener los objetivos sociales que tenga comprometidos financieramente, y luego ya veremos.

La medida paliativa tampoco es mala si se acompaña de una cláusula de revisión para los casos de uso indebido, que ya sabemos a lo que van los tiburones en cuanto ven carnaza, con la consiguiente devolución de lo recibido. Igualmente, incorporación de unos plazos de devolución de lo percibido (prestado) con los correspondientes intereses según plazos: no es más que lo que cotidianamente nos hacen las entidades financieras privadas, y con usura por cierto que no sería el caso en lo expuesto sobre devolución de lo prestado por el Estado.

Por último, bienvenida sea la necesaria intervención estatal ante una crisis provocada por el enriquecimiento y afán de lucro desmedido dejado a su ser natural (el ser natural de un colectivo mezcla de intereses privados ajenos o contrapuestos al interés general, usura, especulación sin límite, lucro voraz…, en una palabra: AMORALIDAD social), siempre y cuando esta colectivización del capital financiero suponga que, igual que ahora se socializan las pérdidas de ese sector privado debido al nunca inocente y siempre injusto mercado libre sin Estado que lo regule, desde YA se pongan en marcha iniciativas gubernamentales con vistas a una presente y futura socialización de los beneficios de tales corporaciones.

¿Cómo? Con una nueva perspectiva económica muy diferente y socialmente acentuada donde, entre otras posibles medidas a encauzar de manera práctica en los distintos servicios de la economía:

  • Toda entidad o corporación financiera y empresarial deberá someter cualquier decisión que suponga riesgo o impacto social al juicio y aprobación del Estado, lo que significa dar a conocer toda planificación y presupuesto para establecer los posibles riesgos e impactos sociales. Es decir, como en el caso de los actuales ERE, pero con un control más exhaustivo que en la actualidad por parte del Estado, y con la creación de un fondo de previsión para dichos impactos sociales.
  • Redistribución de los beneficios bancarios y empresariales a través de la contratación digna, salarios justos y los fondos de previsión citados en el punto anterior como obligación prioritaria e ineludible.

En definitiva, superar el antisocial y cíclicamente patógeno capitalismo liberal, en aras de un modelo de economía social mixta con control y participación social a través de la intervención estatal que impida eso que algunos gustan llamar autorregulación o autoajuste del mercado libre, pero que no tiene más nombres que moderación y sufrimiento para la clase trabajadora asalariada, pensionistas y pequeños autónomos, así como especulación y lucro (con inmensas bolsas de dinero negro y paraísos fiscales boyantes) para esos privilegiados que ya se frotan las manos pensando en la ayuda estatal, sintiéndose responsablemente ajenos a este desastre de la que su codicia y avaricia son primera y mayor causa.

Al hilo de nuestra opinión, hemos creído muy interesante reflejar también un artículo de opinión del Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales y Catedrático de Economía Aplicada, Don Juan Torres López. En él, deja pocos, o ningún resquicio de duda. De lectura muy recomendable.

viñeta 7 octubre blogs Público - La Pregunta
Viñeta extraída del blog de Manel Fontdevila en Público.

Una de las cuestiones que más llama la atención de los ciudadanos normales es de dónde va a salir o de dónde están saliendo los cientos y cientos de miles de millones de dólares que los bancos centrales y el tesoro norteamericano están poniendo a disposición de los bancos.

La pregunta es pertinente porque realmente sorprende la magnitud del apoyo que se destina a los ya de por sí más ricos del mundo. Y sorprende, sobre todo, si se compara con otras necesidades para las que nunca hay dinero.

Según las Naciones Unidas cada día que pasa mueren alrededor de 5.000 niños de sed. Para dar agua potable a todo el planeta se necesitarían32.000 millones de dólares (y frenar la avaricia criminal de algunas de las grandes multinacionales, claro está).

En el mundo hay 925 millones de personas que pasan hambre y quizá otros tantas severamente desnutridas.

Para acabar con ese drama la FAO afirma que serían necesarios 30.000 millones de dólares. Es decir, que para que nadie en el mundo muriera de hambre o de sed, sólo sería necesario más o menos el 40% de lo que el Banco Central Europeo inyectó en los mercados solo el pasado día 29 de septiembre. Es normal que los ciudadanos se hagan preguntas sobre este asqueroso e inmoral contraste. Que se pregunten cómo es posible que el hambre y la sed de1000 millones de personas no se considere una crisis suficientemente seria como para que los bancos centrales aporten la financiación que pudiera resolverla. Y, como he dicho al principio, que se pregunten de dónde sale tantísimo dinero a disposición de los ricos.

La respuesta a esta última cuestión es clara y para ejemplarizarla me referiré al caso particular de Estados Unidos. El dinero con que Bush pretende hacer frente a la crisis financiera tendrá que salir de tres grandes fuentes. Conociéndolas, podremos aventurar también lo que va a ocurrir en el mundo en los próximos tiempos. Veamos.

En primer lugar, los recursos saldrán de un mayor endeudamiento exterior de la economía estadounidense. Para ello tendrá que lograr colocar en el exterior bonos y otros títulos de deuda, lo que entre otras cosas va a ir cambiando irremediablemente el mapa político y la distribución de poder en el mundo. China, India y otros países irán haciéndose más fuertes, mientras que la economía de Estados Unidos se va a ir debilitando y haciéndose más dependiente. En segundo lugar, los recursos procederán de la impresión demás dólares. Esto es algo que ya viene sucediendo de forma premeditada aunque no se suele hablar mucho de ello. En diciembre de 2005, la Reserva Federal acordó que a partir de marzo de 2006 ya no se iba a publicar la cifra que los economistas llamamos M3 (la cantidad de dólares que circulan en forma de billetes, monedas y depósitos a la vista). No hace falta ser un lince para percatarse de lo que había detrás de esa decisión: un crecimiento vertiginoso de la cantidad de dólares en circulación. Estimaciones no oficiales señalan que M3 pasó de representar algo más del 7% del PIB de Estados Unidos en junio de 2006 al 18% en febrero de 2008 (desde entonces comenzó a desplomarse vertiginosamente hasta el nivel más bajo alcanzado desde 1959, pero como consecuencia de la retirada de liquidez bancaria que produjo la crisis). Para que esta fuente de obtención de recursos sea viable, Estados Unidos tendrá que recurrir a su poder imperial para colocar en el mundo una moneda cada vez más depreciada y menos valiosa. La consecuencia más que previsible no es muy agradable: incrementará su presencia militar y tratará de provocar focos de inestabilidad que justifiquen su presencia para asentar así su poder como primera potencia mundial.

Finalmente, los recursos provendrán también de los propios ciudadanos, directamente en forma de impuestos o indirectamente como renuncia a gastos públicos que representan ingresos indirectos (como la sanidad o la educación) o diferidos (como las pensiones).

Me atrevo así a predecir que dentro de poco comenzaremos a oír el discurso contrario al que hasta ahora hemos venido escuchando. Ahora nos volverán a decir que los impuestos son buenos, que hay que contribuir entre todos a lograr estabilidad económica y que todos hemos de arrimar el hombre. Ya han empezado de hecho con la desvergonzada cantinela de que para salir de esta crisis hay que moderar los salarios.

De esas fuentes saldrá el dinero para que los ricos que han provocado la crisis con su codicia criminal salgan de ella sin despeinarse ni un pelo.

Salvo que los ciudadanos nos opongamos y reclamemos soluciones más justas, que no impliquen semejantes privilegios, que hagan responder de su culpa a los responsables y que devuelvan a los ciudadanos los recursos que son suyos.


1 comentario
  1. [...] siguiente parábola que habla por sí sola y que, como reza su título, y dentro del análisis ya ofrecido por nosotros anteriormente sobre la actual crisis financiera, nos apresuramos en [...]

    Pingback por El Mercado de valores, sin valores humanos claro | Izquierda Republicana Andalucía11 Octubre 2008

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